Hace Falta un Gran Proyecto País Para Definir un Nuevo Sistema Nacional de Capacitación

El presidente de la Asociación Metropolitana de Organismos de Capacitación A.G. (AGMO), Horacio Dollenz, afirmó que actualmente no hay una ruta clara respecto a la capacitación en Chile y aseguró que el Mineduc es el gran ausente en la discusión.

¿Qué ocurrió finalmente con el cierre de 8 mil cursos que se anunció a finales del Gobierno anterior?

–El cierre efectivamente ocurrió, por lo que nosotros presentamos una acción legal y con las nuevas autoridades llegamos a acuerdo. Hay una resolución del director del Sence de ir levantando, quitando  las observaciones de pertinencia a la gran mayoría de los cursos, lo que ocurrió hace un par de semanas y el tema se resolvió satisfactoriamente. Esto viene a demostrar que fue una medida antojadiza de la administración anterior, considerando además que ellos mismos revisaron y autorizaron con su equipo de profesionales esos cursos, por los cuales nos cobraron un valor y emitieron una resolución diciendo que estaban vigentes por 4 años.

Se dice que el cambio de director del Sence en julio tuvo que ver con diferencias con el Ministerio del Trabajo respecto a las ganancias “excesivas” de las OTEC.

–No tengo claro si la salida del director anterior se dio por ésto, pero el que dice que hay utilidades sobre lo normal en las OTEC, no conoce la industria. Entiendo que es uno de los puntos que argumentaba el director anterior, en base a un estudio que realizó Sence, pero las debilidades técnicas estaban a la vista. En esa discusión hay más dogmatismo que evidencia real para argumentar, es difícil de entender que frente a las deficiencias que pueda haber en una industria tratemos de resolverlo creando organizaciones sin fines de lucro. Es una brutalidad, porque las economías en el mundo son movidas por organizaciones con fines de lucro, lo que ha sido el motor del progreso de los países desarrollados hoy.

¿Cuáles son los desafíos que plantea la agenda laboral en Chile?

–Todavía está pendiente la definición de un Sistema Nacional de Capacitación que pueda aportar con una proyección de largo plazo. En Chile seguimos improvisando y haciendo cosas para el plazo inmediato o mediano, tirando manotazos de ciego y sin ninguna coordinación entre los actores. Esto está un poco tocado por la agenda laboral del Gobierno. Por ejemplo, en las primeras 50 medidas se habla de capacitar a 350.000 mujeres y jóvenes cesantes, pero no se dice nada de los trabajadores activos, que son fundamentales. Tampoco se dice nada sobre los trabajadores independientes, los que deben considerarse, ya que la fuerza de trabajo en Chile ha evolucionado. La meta que se puso el Gobierno es tan grande que no quedó espacio en la agenda en ese sentido.

El senador Carlos Montes (PS) fue muy crítico con el proceso actual de capacitaciones, citó el informe Larrañaga, llamó a aumentar las horas de capacitación a 750 horas… ¿cómo ve ese enfoque?

–Yo tengo serias observaciones respecto a ese informe y la forma en que se plantea. Ahora, en el caso de aumentar las horas de capacitación, eso aplica a determinado perfil de trabajadores. Si trabajas con población vulnerable y pretenden meterlos a un curso de 750 horas, significa que debes asumir el costo, porque durante ese tiempo la persona se tiene que mantener y eso es lo que no se entiende. Además, el mundo hoy va para otro lado, tiene sistemas que están integrados, que juntan la capacitación con la formación donde debe participar el Ministerio de Educación, que al día de hoy sigue siendo el gran ausente.

¿Cómo se ha integrado el mundo de la capacitación con la demanda de trabajo de las empresas?

–Lo que se ha avanzado, al día de hoy, es el proyecto que lleva Chile Valora para ir definiendo, en las distintas industrias, cuáles son los perfiles de cargo reconocidos por los actores relevantes de cada industria, para ver qué necesita la empresa y tomar acuerdos sobre qué se ejecuta a nivel de capacitación. Nosotros como OTEC llevamos un proyecto con Chile Valora y el Sence para definir los perfiles, de manera de tener predefinido cómo debe ser formado el ocupante de un cargo específico en una OTEC, lo que también puede darse en otras industrias. Es muy importante poder sentar a la oferta y la demanda de trabajo en la misma mesa, aunque eso no se ha hecho hasta ahora.

¿Sienten que hay una crítica que al final los golpea a ustedes?

–Lo que se ha pretendido decir  es que los OTEC somos los responsables de las temáticas en las cuales ha decidido capacitar el Sence en sus programas sociales, lo cual es absolutamente ridículo. ¿Cómo podemos ser responsables si ellos nos contratan y nos dicen cuáles son los temas en los que ha capacitado en los últimos 10 años, o más?

¿Tienen algún reparo respecto a algunos anuncios de la reforma laboral?

–Nosotros apoyamos la necesidad de fortalecer la negociación colectiva, pero la autoridad no ha hecho ninguna diferencia con respecto a qué ocurrirá con la micro y pequeña empresa. Lo más seguro es que en este caso se conformen sindicatos interempresas, por tanto los criterios que se puedan aplicar a una industria serán los mismos que se logren de los acuerdos multi empresas y en una más pequeña esto puede provocar la quiebra. El Estado debe asumir un rol subsidiario de ir a apoyar a esas pequeñas empresas porque si no las van a reventar. Hace falta una cuota de realismo.

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